Formación humana y cristiana en el Grupo Juvenil
|
Las piedras básicas de nuestro estilo de vida las adquirimos en los Campamentos y las Convivencias de Semana Santa, apoyados por las demás convivencias y la formación semanal en los hogares. A través de cada actividad, intentamos ir madurando como personas en todos los campos: humano, espiritual, intelectual, deportivo..., bases que serán esenciales para nuestra formación como jóvenes cristianos.
| 
|
|
|
 |
Cultivamos especialmente valores como alegría, entrega, amistad, reflexión, responsabilidad, sensibilidad, creatividad, aprovechando las posibilidades del entorno y la convivencia (belleza, austeridad, colaboración, generosidad).
|
 |
A imitación de María, la Madre de Jesús, la primera discípula, intentamos crecer en generosidad, en detalles de olvido de sí y de entrega por los demás: no quejarse, no criticar.
|
 |
Intentamos mejorar nuestra relación personal con Jesús desde la Palabra de Dios y la naturaleza, a través de la eucaristía y la confesión, y con ayuda de la catequesis para formar bien nuestra conciencia. Nos apoyamos en el rato de balance al final del día, en la visita al Señor en el Sagrario o en el rezo de al menos un misterio del Rosario cada día.
|
|
|
 |
Los educadores parten de la situación concreta de cada uno de nosotros y desde ahí,con atención personal, nos van proponiendo pequeñas metas, desde el conocimiento y el cariño.
|
 |
Intentan motivarnos, corregir y premiar, cuidando la faceta recreativa con actividades suficientes, y dando una presentación atractiva y motivadora a todas las demás.
|
 |
Nos enseñan a pensar (relacionar conocimientos y sacar conclusiones). Damos mucha importancia a las reuniones semanales con participación activa de todos, así como a la charla personal.
|
 |
Aprendemos a convivir, respetando a las personas (educación, orden) y a las cosas.
|
 |
Nos responsabilizamos dentro del grupo de una tarea concreta, para adquirir conciencia de equipo: si yo lo hago bien todos mejoramos. |
|